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No me lastimes por ser gorda.-

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En estos días estuve conversando con mi mejor amiga sobre qué es lo que espero de las personas que en algún pasado me hirieron y por alguna razón o circunstancia lo siguen haciendo, y noté un patrón condicionante en los nombres de mi lista. Aclaro, desde ya, que nos referíamos plenamente al plano romántico, amoroso, erótico-afectivo, relacional, etc. 

Las personas de quienes le hablaba comparten muchas características que no solo trazan una línea de conducta o prácticas pares, sino que también tienen una tendencia a tener en común una de las cuestiones más dolorosas que como ser político reconozco la importancia de, y es, justamente, la negación de las relaciones conmigo por ser gorda o la auto-negación propia de un disfrute libre, sobre todo de quienes se creen progresistas o pretenden expandir experiencias utilizando la experimentación al dos por tres con nosotres, como si fuera divertido que les gordes, en vez de sujetes potables de disfrute o construcción relacional, seamos objetos…

Transiciones: cuando pasé de ser Gorda Pelota a Gordactiva.-

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Esta es mi historia.

Cuando yo tenía 5 años, asistí a una fiesta de cumpleaños de una vecinita -cuyo nombre no recuerdo- en donde había personajes excéntricos circenses y golosinas por doquier. Recuerdo perfectamente que un payaso (que en el momento de su presentación había pedido une voluntarie y escogió a quien les habla) me hizo pasar al frente para jugar con una silla, alrededor de la cual debías girar hasta marearte, y luego sentarte, si podías. Me senté, debía permanecer 3 minutos en la silla para que nadie la robara. La nostalgia me devuelve el momento de excitación que sentí estando allí sentada en medio del barullo, con el corazón latiéndome a mil, emocionadísima por ser la protagonista del momento.

En el segundo minuto de juego, las 4 patas de la sillita de plástico me juegan sucio y se rompen; caigo al suelo y todos los niños empiezan a reír y me llaman “gorda pelota”. Yo, completamente humillada, intento abrirme paso entre ellos, quienes siguen riéndose y apuntándome burlo…

Gorda, morena, reaccionaria.-

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Cada vez que publico una foto de mi cuerpo gordo, cada vez que me siento una mujer bonita, cada vez que visto un atuendo que me empodera o simplemente sonrío, recibo un tipo premium gratuito de feedback diciendo: "¿Cómo podés ser feliz así? No hay manera posible en la que goces de buena salud" o "Si vos sos feliz así, ¡yo te apoyo!". La idea de que alguien tiene que probar su estado de salud y su felicidad a la sociedad es inherentemente violenta, no hay otro enunciado más real: es violento pedir justificaciones de caracterizaciones antropo y sociológicamente históricas.
¿Qué carajos significa eso? Si estoy feliz, ¿cómo afecta eso a nadie más que a mí o, en todo caso, a las personas más cercanas a mi coyuntura? Estes son literalmente extrañes o personas cercanas (cosa que no implica un libre juzgar) comentando sobre mi cuerpo y mi camino personal en la vida. Creo que existe un voyerismo alrededor de ciertas desviaciones dentro de los estándares de belleza y humanid…

Expediciones gordas

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Cuales anillos planetarios
mis pezones se pretenden planetas
y como universo en expansión
mi cuerpo se hace galaxia.
Mis estrías, estratósfera
mi piel cicatrizada, atmósfera
y mi vagina húmeda,
tierra fértil,
con sed de existencia, de exploradores,
astronautas.
Mi cuerpo para que se lo habite
mi mente para que se la estudie
mi espíritu para que se lo contemple.
Como un universo en expansión
mi ser gordo merece expediciones
porque cual alienígena monstruosa
guarda mi grasa secretos milenarios
y para volar a lo desconocido
el camino a lo extraplanetario,
a lo extraordinario,
son mis labios.-