Familia: Soy gorda.-


Vengo de una familia de abolengo grueso, y, lastimosamente, después de haber entendido que somos demasiado diferentes y chocamos casi siempre en casi todo, estoy tratando de disminuir la importancia que le atribuía a los vínculos sanguíneos  -porque culturalmente también tendemos a idealizar y romantizar a la familia-, pero, no lo podré lograr a no ser que exprese ciertas inefables cuestiones retroactivas. Y es necesario, es necesario dejar de pensar en que mi familia es lo más porque es mi familia nomás. Aparentemente a muches nos pasa, y pasamos por la negación, el negocio, la depresión, la rabia.. la aceptación. Y con ella la paz mental. 

Somos todxs gorditxs y tenemos esa tendencia a engordar, la genética. Sin embargo, en casa, durante mi vida y mi convivencia con algunxs, no hubo un día en el que alguien dejara de mencionar que sobre-peso. Como entiendo yo sobre esto porque lo vivo, quiero decirles que ya lo sé. No es necesario que me lo recuerden ni que cuando se acerquen sea su único tema de conversación. Existen otras cosas en la vida, en la mía y la suya, y también existen posibles construcciones, siempre. Tampoco es necesario que se preocupen -a veces es inevitable- pero mucho menos les concierne. Nadie tiene la verdad, y mucho tiempo me costó comprender que nuestra familia, con todo el amor que sentimos entre nosotrxs, está llena de imperfecciones.

Uno de los aspectos que particularmente nos toca vivir a las niñas gordas del grupo es la presión. Una presión por ser perfectas que no viene de preocupaciones salubres ni menesteres estéticos, pero más bien una presión social, la presión por no manchar el nombre familiar y digno con grasa, y caer en un pensar en obeso e insalubre cuando se piensa en nosotras. La frase "me duele mirarte" retumbará en lo profundo de mi mente toda la vida, habiendo provenido de alguien tan cercano e íntimo, maquillando esa real deshumanización con amor y preocupación genuinos, pero logrando humillarme y cuestionar hasta para qué vine al mundo si iba a generar esa frase en primer lugar. En un momento dado, aunque me cueste, sentí que no importaba que seamos felices o que estemos en paz, la dignidad es delgada y capitalistamente bella para mi familia también. Hasta que sucedieron muertes, distancias, y ahora, más o menos volviendo a la normalidad, cada vez que hay un acercamiento con algune de elles, es el peso de vuelta. Mi peso les pesa, mi gordura les provee de mi identidad, y no existe nadie más que la gorda para elles. Duele. Duele la vida. 

A lxs miembrxs de mi familia les digo que les amo, pero que muchísimo daño hicieron y siguen con todos esos comentarios y esos chistecitos de que no encontraré el amor por gorda, o no seré feliz por gorda, o que no puedo ser linda por gorda, o cada cuestionamiento hacia mis vínculos porque ustedes desconfiaban de intenciones turbias de les demás para conmigo POR GORDA. Hasta cuando me llaman por teléfono y no hablamos hace un montón de tiempo emerge mi cuerpo gordo. Me siento exhausta y sin ganas de luchar por la fortaleza de nuestro vínculo común y originario. Entiendo que les mueve el amor o la preocupación por mi pronta muerte, pero las presiones que siento terminaron metiéndose en mi cabeza y yo acabé tragándome el cuento y así, me auto-saboteo cuando tengo oportunidades de ciertos tipos de desarrollo personal.

Por suerte, tengo la dicha de sentirme una bicha rara, no pertenecer a la normalidad y estar con les biches rares. Por suerte, nunca me sentí feliz dentro de un cajón mental y siempre cuestioné todo; porque eso me juntó con les otres biches, y mis hermosxs y valientes amigxs constantemente me recuerdan que nada de lo que mi familia me dice o dijo es cierto. Es hermoso tener gente detrás que te ame plenamente, pero es doloroso que no salga desde el núcleo original.



Tal vez sí sea verdad que moriré primero que otres, pero no es cierto que no sea digna de amar o tener sexo casual cuando se me antoje o que el sexo que casualmente tenga sea mediocre. No es cierto que todos los hombres y mujeres con los que estuve en el cuarto lo hayan hecho conmigo porque sintieron lástima. No es cierto que no tenga otra cosa que ofrecer que no sea mi cuerpo o mi estética o simples envoltorios. No es cierto que no soy linda. No es cierto que no soy feliz por ser gorda. No soy feliz en una totalidad porque me falta camino por recorrer en la eterna búsqueda de la identidad y el amor -no solo erótico-afectivo-, los cuales son elementos que conllevan a la felicidad.

Supérenlo: SOY GORDA. Tal vez si me dejan respirar un poco al respecto, comprenda la perspectiva de ustedes. 

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