Amigxs tóxicxs: Lo difícil de reconocer que algunes nos hacen mal y debemos soltarles.-


Hace poco, estuve de visita por Asunción y me crucé -como lo esperaba- con muchísimes amigues, de todos los círculos y de todas las vertientes de mi vida. Me sucedió una noche el tratar de todas formas posibles NO cruzarme con una ex amiga en particular, pero no pudo ser y tuve que verla y enfrentar miles de miedos y dudas con lo que implicaba su presencia. Me bloqueé totalmente y me sorprendió el pasar a un modo silencioso, pues quienes me conocen saben que soy muy charlatana y que si me quedo callada es porque algo o alguien me está incomodando, pero sinceramente, no esperaba ese impacto tan fuerte y me pensé más dueña de la situación de lo que realmente fui.

El hecho en sí llamó la atención de varies amigues y me preguntaron por qué reaccioné así de mala onda. No niego que fui fría y sumamente cortante, pero analicé la situación y concluyo en realidad que fui educada pero no careta, como a mi me gustaría que fueran las personas a las que no caigo bien. Esta ex amiga, es una persona de mi pasado oscuro y no puedo evitar relacionarla con una relación amorosa dolorosísima y violenta ya que actuó de intermediaria con Person (entrada anterior). También la relaciono con la época en la que me drogaba todo el tiempo, enganchaba farra con laburo y tenía la vida más caótica posible, descuidándome por completo y por ende mis relaciones familiares, dejando de lado a otres amigues, siendo una laburadora irresponsable y metiéndome mierda por todos los orificios de mi cuerpo posibles.

Habiendo pasado por varios procesos de sanación y visualizando realidades diferentes a la de ésta persona, tengo que ser todo lo "mala" del mundo y ser egoísta, porque la verdad es que no me gusta quién soy al lado suyo pero menos me gusta en qué me convierto. Sé que las decisiones finales de qué hacer o cómo hacer X cuestión son mías, pero también entiendo que como seres sociales y emocionales tendemos a caer o dejarnos llevar por otres que muchas veces están conscientes de la influencia que pueden ejercer sobre nosotres y se aprovechan de ello, como me paso con ésta ex amiga. Aparte de eso, después de vivir procesos feministas y aplicar análisis retrospectivos, quien yo consideraba una hermana no sanguínea, pasó a ser cómplice de muchas mierdas y violencias que viví y que cicatrizaron mi alma de tanto que dolieron. Tardé en darme cuenta de que no era mi amiga en realidad, sino era una mina copada que buscaba darle el gusto a todo el mundo sin importar qué cosa o quién persona esté en juego, y muchas veces estuvo en juego mi salud mental, mi salud emocional, mi bolsillo, mi departamento, mis recursos, mi tiempo.

Lo cierto es que la considero tóxica y llegué al punto de conocerme y poder decir "no quiero ésto para mi" y por ende, abrirme. No voy a negar que cuesta muchísimo el haberla cortado de mi vida, pero tampoco puedo negar que mi aire se hizo más puro al haberme alejado de ella y de todo ese mundo. Huir a tiempo no es cobardía dice el refrán y, lastimosamente ella era un gatillo que disparaba caos, descontrol y con quien emergían todos los bardos, daños y densidades vividos, y quien con toda la fuerza del mundo tuve que aprender a bloquear. Por más desgarrante que sea el marcharse de una vida, creo que es mucho peor exponer el corazoncito, la firmeza emocional y el tiempo/espacio en personas que traen a flote versiones de nosotres mismes que aún no terminamos de sanar, modificar, limpiar y depurar. Cuando pienso en ella, pienso en las plantitas hermosas que a veces necesitan que se corte una parte enferma para dar lugar a nuevas y verdes hojas. Ella era una gran porción de mi parte enferma y contaminada.

Imagen de google, representando a les DEGÁ NOMÁ





No me malinterpreten, tampoco busco responsabilizar a todes menos yo de toda la mierda que hice, fui y esparcí. Sé perfectamente que mi accionar finalmente era decidido por la joven e ingenua versión de 25 años de Belencha, pero llegar a entender que necesitaba pureza después de tanta toxicidad, implicaba el darme cuenta de cuán contaminado estaba ese ambiente y cómo todo mi cuerpo y toda mi alma me pedían a gritos aire nuevo, personas nuevas y hábitos sanos. Lo siento, pero hay situaciones puntuales en las que muchas construcciones y prácticas viejas necesitan demolerse y deconstruirse totalmente para dar espacio a versiones nuevas y mejoradas de quienes fuimos alguna vez. No importa si son personas, prácticas, hábitos, lo que nos enferma y quienes nos contaminan, se tienen que ir, y si elles no se marchan, nosotres debemos hacerlo.

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