Hablemos de violación: los silencios que gritan.-

Recientemente estuve teniendo ataques de pánico muy fuertes. Estuve nerviosa alrededor de hombres y con mucha tensión al caminar por el barrio. 5 años después es mi cuerpo el que sigue recordando tal evento, cuando mi mente hace lo posible por continuar.

El año pasado escribí sobre lo que es superar dos violaciones y lo que implicó cierta pérdida de mi identidad o de mi esencia.. por así decirlo. Pero no me tomé el tiempo de detallar o describir esos momentos más que nada porque son situaciones dolorosísimas y cada palabra cuesta una lágrima. Pero es necesario. Siento con todo el peso de la vida encima que debo contar la historia completa y así tal vez soltar un peso muerto.

Nunca sintieron un temor en la espina dorsal que les causó piel de gallina y rechazaron el ambiente donde estaban o las personas sin entender porqué lo hacían? A mi me pasa eso cuando me cruzo con barras bravas, y peor si son de Cerro Porteño. Una siesta calurosísima de setiembre del 2010 un hincha del ciclón de barrio obrero introdujo sus mugrientas uñas en mi vagina, causándome heridas sangrantes y emocionales muy difíciles de superar.

No sé cómo describir a este hombre sin utilizar palabras no ofensivas, porque mis contradicciones se hacen recuerdos vivos y lo odio con cada partícula de mi ser. Siendo lo más neutra posible, era moreno, tatuaje en el cuello de un ciclón con casaca de Cerro, vestía un canguro negro con una impresión del rostro de Maradona, apestaba a sudor seco y sudaba muchísimo. Sus manos eran delgadas de dedos largos y sus largas uñas estaban sucias. Se sentó a mi lado, habiendo estado vacío el bus de la línea 19, y mi primera reacción fue pasarle mi cartera y que lleve lo que tenga que llevar. Sacó una .22 plateada y sentí el click del gatillo mientras el person me decía que abra mis pantalones.

Silencio. Lágrimas corriendo por mis mejillas y quedarme entumecida sin poder moverme.. el primer golpe por mi rostro. Me empieza él a abrir la camisa y yo muda, congelada y llorando empiezo a sentir sus manos tocándome los pechos. Por reflejos, aparto su cuerpo del mío y se viene el segundo golpe. Me entrego y lloro. Toda la vida, lloro. Quiero morirme una y otra vez mientras siento sus  dedos ahí en mi lugar sagrado, sangrando. Cuando hablo con mi madre, padre, familia al respecto minimizo todo. Ahora entiendo por qué y a la vez no lo entiendo. Qué ganaba yo con esconder lo que viví? No sé qué gané pero definitivamente perdí mucho más.

La segunda vez fue mucho más horrible, porque implicaba la participación de más personas y yo estaba mucho más vulnerable por estar drogada y bebiendo. Jamás de los jamases admitiré ni un segundo que fue mi culpa por estar en ese momento y en esas circunstancias, mi persona adulta más leída y con más experiencia de vida entiende que no importa la situación en la que me encuentre porque NADIE, absolutamente NADIE debe ni puede abusar de mi.. peeero, años me costó entender eso y muchísimo tiempo me culpé.

Esa noche, entre octubre y noviembre del 2012, momento caótico en mi vida y muchísimos kilombos encima, salgo a farrear con el fin de beberme los bares y pasarla bien. Hoy día trato de armar la película porque la verdad es que estaba muy borracha, y solo veo flashes de esa noche, y uno peor que otro, como una película densa que no termina nunca y de repente la protagonista muere.

Tres hombres de distintos tamaños y alrededor de la misma edad, 35-45 más o menos, buscando presa. Pero realmente estaban de cacería, y alguna boludita iba a caer, y esa boludita fui yo. Droga, muchas líneas encima, mucho alcohol y recuperándome de haber tomado un cartón entero la tarde anterior. El LSD dura un montón en el cuerpo.. problemas de pareja, de plata, de vida, y muchísima
vulnerabilidad.

Yo también salí a buscar cuerpo de momentánea compañía. Quería garche libre y tuve que asumir el riesgo. Me da piel de gallina escribir estas líneas y pensar que esa misma persona soy yo y soy tan distinta a lo que era en ese entonces. Parecería que todo mi ser estaba supeditado al éxito de la noche y todo mi valor como persona dependía de conseguir una pareja sexual o sino era una fracasada como mujer. Qué horror.

No me cabe en la cabeza cómo las personas pueden disfrutar sexualmente de una pareja inconsciente, vomitando y sin deseo sexual alguno. Mentira, si me cabe en la cabeza y la respuesta es CON VIOLENCIA. Recuerdo el forcejeo en el auto y ellos tirándome el uno al otro como una muñeca de trapo, recuerdo sus voces riendo y denotando autoridad sobre mi como si fuera una cosa.. realmente fui una cosa. Una cosa con agujeros útiles.

Difícil post para escribir. Suspiro. Golpes, sangre, dolor vaginal, del cuerpo en general y rogar que paren, o pensar de nuevo en morir una y otra vez. Esta vez me costó más caro porque después de eso fue difícil recuperar el apetito sexual y tener una vida corriente en ese aspecto. Recuerdo sus rostros, y todos tenían la mirada ida, como absortos de la realidad de lo que estaban haciendo. Recuerdo sus olores y el interior del auto, con olor a Agua Brava, ese perfume del ayer, y recuerdo mis ganas de salir corriendo al momento de subir al vehículo. Pero, no hubo escapatoria.

No escribo esta entrada porque quiero que sientan lástima. No escribo para vulnerabilizarme y llamar la atención. Escribo porque necesito que entiendan lo que es sobrevivir violencia como ésta y cómo se puede transformar en algún motor. Esta violencia que empieza en las casas, empieza en las escuelas y en los primeros círculos de socialización y cómo todo se debe a que los hombres tienen y saben sus privilegios por su género.

La enfermera que me trató en el hospital después del segundo evento me preguntó si mi marido me golpeaba y si yo igual pa le quería. Leí de su tono que ella vivía una situación similar a la que ella me atribuía y me sentí impotente.. sentí impotencia en ella y sentí silencio. Silencio en los corredores de hospitales, silencios en la fiscalía, silencios en las familias y silencios silenciados. Yo ya no puedo silenciar mis ganas de escupir hacia arriba los eventos que viví y que se devuelvan gritos.

(no sé de dónde es la foto, la encontré en google)

Tampoco quiero ser extensión de nadie y que se aplique "esos tipos no tenían luego mamá, hermana, novia, hija". No, mi valor como persona es incuestionable y totalmente independiente a los vínculos que tenga con los demás. No somos extensiones de nadie, no somos propiedad de nadie, no somos cosas ni canales de proyección. Somos personas, somos mujeres tratando de vivir a pesar de lo hostil del mundo.

No sé cómo seguir mi entrada porque estoy entre lágrimas, temblores, ganas de ver arder al mundo y salir con las chicas a garrotear violadores. Ojalá esto ayude a alguien que no se anima a contar su historia, ojalá lean estas palabras los que satirizan la lucha feminista, ojalá terminen de cazar personas trans, violentar gays o lo que sea.. ojalá las chicas rescaten que somos fuertes, ojalá sirva de algo.

Recuerdo ese bullying agresivo post-8M y quiero llorar. Todos esos pendejos diciendo que quién se atrevería a violarme por lo fea y gorda que soy.. bueh, lean un poco más arriba y van a entender quiénes. Pero.. no se trata tampoco de eso. Se trata de transformar energías y hacer de los dolores y experiencias combustible revolucionario. Amándome, amándonos como seres libres y dejando ideas esclavizantes atrás.  

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