No son cosas de chicos

Hace unos días, estuvimos compartiendo unos vinos y empanaditas con amigxs, y mi hermano reaccionó absorto ante un relato sobre bullying que viví del 2do al 4to grado. Le comenté que unxs compañerxs de ese entonces no me caen muy bien hoy día porque nunca superé del todo lo que me hacían: los niños y las niñas armaban un circo romano y yo era la gladiadora que moría.
El juego consistía en decirme que Fulano quería hablarme -eufemismo para te quiere- en frente al baño de niñas e irme yo a esperarlo porque él tenía vergüenza de llegar y que le vean las profes o whatever. Yo, entraba al baño para mirarme y arreglar mi pelo mientras le esperaba, y mis compañeritxs aprovechaban que yo esté adentro para cerrar la puerta, poner una silla o cuerda por el picaportes y encerrarme ahí hasta que sea liberada o rescatada por alguna profe o quien sea.
Dos años, 5 fulanos, 5 escenarios, 5 contextos distintos, 5 encierros, muchas lágrimas y la misma frase justificadora: son cosas de chicos. 9 años teníamos y yo sentía que era mas vieja.
Recuerdo leer hasta más no poder, soñar con poder escribir historias fantásticas e inventar seres increíbles como centauros y hadas. Soñaba con ser como Josefina Plá o Gabriel García Márquez y escribir sobre la vida y la magia de ella. Hasta que entendí que la vida es la magia de sobrevivir una constante de impactos y toma de decisiones y dejé de soñar con seres imaginarios y comprendí que mis compañeritxs que me encerraban en el baño eran los que trazaban con sus lápices cruentos y simbólicos mis historias. Antes de seguir, recalco que cuento estos sucesos siempre a modo de rescatar algún aprendizaje mediante el uso de filtros, que tal vez al final sea más obvio.
Lloré hasta quedarme secos los ojos. Lloré desde los 5 años hasta hoy día. Lloré porque nunca tuve oportunidad de hacer catarsis real en cuanto a estas cosas, y cuando finalmente la tuve, nadie me creyó. Me decían que eran cosas de chicos y que supere la dureza de lxs otrxs, que si no aguantaba me iba a quedar sin amigos y que me conforme con lo que me tocaba. Lloré cuando me trataban de paranoica y lloré porque no entendía la necesidad de hacernos daño o la decisión de lxs adultxs de ignorar estas cosas de chicos. No entendía. No entiendo. Lloro.
Aún sigo pensando en la primera vez que viví una situación de violencia, y creo que la primera fue a los 5 años y se rompió la sillita de plástico en la que me senté y el payaso hizo un chiste de gorda pelota que se sigue proyectando en mi cerebro. Eso de encerrarme en el baño fue ultraviolento. Que un adulto vestido de payaso humille a una niña de 5 años -ser en desarrollo- fue violento. Que todo esto sea considerado un chiste es violento.
La frase "son cosas de chicos" no está bien. El mundo que tenemos es el resultado de esas cosas de los chicos del pasado que somos nosotros, fueron nuestros padres, nuestros abuelos. Un mundo enfermo crónico terminal es un mundo que tuvo síntomas pero no se trató a tiempo y va muriendo intoxicado en patologías colectivas. La crueldad no es cosa de chicos, la maldad no tiene edad. La sabiduría -creo yo- sí tiene edad, más que nada por ser a posteriori.
Siempre hay ñinxs sensibles y niñxs más aérexs, pero todxs lxs niñxs tienen la misma lógica y si ven a un adulto decirle gorda de mierda a su esposa, y madre de ellxs, tal vez repitan el patrón conductivo y se plante la semilla de superioridad por la variante de la diferencia física.
Si Papá se enoja y le dice puta a Mamá, cuando yo me enoje le voy a decir puta a Rosanita. Si Jorge le dice a Chris, José y Lucas que Manuel es un feo inútil por ser gordo, Manuel va a ser un feo inútil para ellos. Ellos van a conocer a otros gordos inútiles en su vida, y como cadena de favores va a haber un gordo inútil por cada grupo. O sea, 4 personas juzgando a otro por ser diferente y 1 persona creyéndose el cuento y deprimiéndose. Todos víctimas de las costumbres de mierda y las cosas de chicos.
Las cosas de chicos son cosas de grandes. "El que te quiere te aporrea" es supuestamente de chicos, pero; después uno que aplica de grande eso se convierte en un Mengano preso por violencia doméstica; mientras Sultana, que escuchaba de niña "si te empuja es porque se gusta de vos", es la que firma el acta de denuncias en el juzgado.

Imagen de oyemathias

No son cosas de chicos. Son cosas de grandes. Son cosas de todos. Son principios y valores de la lógica matemática de la vida. Solamente creo que esas cosas no deben ser ni de chicos ni de grandes. Las enfermedades tienden a evolucionar antropológicamente en un contexto sociológico, puede que este virus colectivo "son cosas de chicos" se cure con dosis de "eso está mal porque lastima alx otrx" y nada más. Lógica pura. No son cosas de chicos. No son cosas de grandes. Son cosas de seres emocionales viviendo en sociedad. 

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