La inevitable diáspora gentil

Todo aquello que trajo el sol fue mojándose con la renovadora lluvia. Sus ojos y su cielo fueron limpiándose a medida que aquellas gotas de amor cayeron para liberar el roto corazón: -"Es hora de partir". Pensó en voz alta, observando las instantáneas de la calle.

Entonces quedan atrás las cajas de cartón, los recuerdos, el dolor y la angustia, por fin se proyecta el nuevo comienzo. Todo ese odio, esa mugre y esas palabras anti-semillas, todo queda atrás.

El amor que fue demasiado generoso lastimó tanto, tanto, tanto que precisa de brisas frescas, acentos nuevos y miedo a la insoportable levedad del ser.

Vida nueva, corazón nuevo.


Más sus amores en mí siguen siendo el mismo. Abrazándome cada día más; amándome como si fuera yo una sola en sus existencias para amar. Me acompañan a respirar nueva lluvia. Nos mojamos juntas las cuatro, nos mojamos y me abrazan. Cada día las amo más.

Buenas noches, nido de ramas agridulces.
Buen día, diáspora.
Buen día, nuevo despertar.

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