Malena y su "todas fuimos violadas"

El viernes pasado tuve el agrado de asistir a un show de stand up feminista presentado en Paraguay por Malena Pichot y sus amigas, que dicho sea de paso fue contundente y bellamente político e interpelador. En el mismo, pude apreciar un mar de gente diversa y rara, y con un miedo a la reacción colectiva y una emoción que arrasaba mi corazón entré al teatro Guaraní a disfrutarlo. Malena, hermosa y fosforita, habló de algo super importante y necesario de una forma suelta aplicando la antigua técnica de la sátira, y en un momento dado dijo: "Esta parte del show es difícil porque todas se dan cuenta de que fuimos violadas alguna vez". Entre risas y aplausos, se me cruza por la mente "cuánta verdad" y lo dejo pasar. Ya en los días consecutivos, resonaba esa frasecita en mi cabeza y como siempre, me puse a investigar.

Investigué como sé. Con relatos del ayer y chismerío. Hablando con amigas, la mayoría confiesa que alguna vez habrá tenido sexo con su pareja aunque no tenía ganas. Ya sea por complacerlx, por intercambiar obligatoriamente algo, por callarlx, por no pelear, por lo que sea. Algunas de ellas terminaban riendo, otras terminaban llorando pero, TODAS terminaban confesando que se sintieron como la mierda después de ese acto en particular. Con una amiga, entre puchos y mate, comentamos que nuestra lista de amor era tan impresentable que teníamos que quemarla con rituales para sanar del todo por las veces en las que "cedimos al amor". Y aunque sepamos la verdad, algunas tendemos a caer en las mismas estructuras y desnudas nos despertamos y pensamos ¿cómo llegué acá?

foto: tumblr princesa warrior 

Qué horror. El compañero de mi hermana suele decir "todo es culpa del capitalismo patriarcal" y nos matamos riendo, pero es cierto. Imagínense hasta qué punto llegamos a valuar nuestra autonomía sexual para efectuar intercambios, comodidades, silencios, conveniencia. Las mujeres solemos interpelar a nuestras amigas cuando hay alerta de intención potencialmente dañina, pero ¿cómo hacemos cuando nos pasa a nosotras mismas? En medio de las eternas contradicciones ¿hasta dónde llego con mis incoherencias?

Estamos en un segundo en la historia en el que tenemos que quebrar hasta la comodidad. A veces el silencio implica vida y no violencia, pero en cuanto tengamos chances de gritar, debemos hacerlo. Que no nos sea fácil porque nos es cómodo, que sea fácil porque es libre y constantemente interpela al cuestionamiento propio, ese de crecimiento. Y el miedo.. ay, ese miedo que mata. Mata peor que los feminicidios, pero hay que admitir que hasta tener miedo es cómodo. Lo difícil e incómodo es hablar, gritar, cuestionar, reclamar, empoderar.

Mi punto es que el empoderamiento solamente será completo si controlamos hasta los fáciles impulsos de hacernos la vida más cómoda. Si necesito callarme para no pelear, algo está mal. Si necesito garchar para reafirmar vínculo, algo está mal. Si necesito intercambiar y la proporción es estúpidamente desproporcional, algo está mal. Si con manipulación nomás se obtiene algo deseado, algo está mal. SI TERMINÁS SINTIÉNDOTE COMO LA MIERDA, ALGO ESTÁ M A L.

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