Las perras y el feminismo

Hay una cuestión de la que poco se habla, sobre todo en el ambiente feminista y últimamente que todo es aparentemente color de rosa. Pero ese, es un espacio lleno de diversidad y temperamentos, diferencias y particularidades y hay que admitir de que por más de que estemos luchando por cambiar las estructuras y quebrarlas con amor, hay mala onda en muchos espacios.

Yo creo en la confrontación. Creo en la conversa y también en la empatía, en el perdón a veces. Aunque crea en todas estas cosas, no las aplico siempre, generalmente porque no me animo y a veces porque no me quiero 'estresar'. Lo cierto es que me voy dando cuenta de que si dejamos de decir las cosas que nos conflictúan, empeora la situación de nuestro ambiente y los principios por los que peleamos se van contradiciendo. Creo que últimamente nosotras las chicas que le estamos batallando al proceso de querernos entre todas. Pero con todo el bagaje emocional, relacional, de asociación, nos cuesta; y es normal que nos cueste, hay toda una estructura poderosa que nos quiere alejar, separar, dividir. Divide y vencerás, he'i.

Hace poco leí no recuerdo en dónde que a los patrones de las criadas de las épocas anteriores les convenía aislar a las mujeres que trabajaban para ellos, esclavizarlas y encadenarlas a labores interminables porque si se reunían conversaban sobre sus intimidades, sus trabajos, sus relaciones, por ende se empoderaban y empezaba la rebeldía. O sea, desde siempre nos metieron la idea en la cabeza de que asociarnos entre nosotras era para el chismerío y surgirían los malos pensamientos.. será que esas mujeres hacían catarsis nomás entre ellas y se empoderaban? Y con UNA descarada que se atrevió en algún momento al enfrentamiento al patrón se armaba un kilombo y las demás empezaban a temer y culparla? No sé, pienso nomás en cómo nos afectó el separarnos y crear competencias. ¿De dónde salió eso y con qué fin se originó?

Otra vez, escuché en un conversatorio de Antropología y Género que la cultura cristiana capital y doble-moralista creó la subcultura novelesca latinoamericana a modo de ejercer el control sobre las mujeres. Aunque no estaba del todo de acuerdo con el regionalismo, me pareció ultra interesante lo que planteaba la oradora: la venta de la eterna competencia entre dos mujeres de orígenes diferentes, una pudiente malcriada y una humilde soñadora por el poder, el dinero y por un hombre. Siempre el premio era el amor del hombre, su corazón lo máximo a alcanzar, y las chicas planeando cómo vencer una a la otra sin darse cuenta de que él era un inútil para ponerse las pilas y decidir qué carajos lo que quería. Y encima de eso, de paso nos acariciaron metiéndonos por los ojos el discurso de que un día despertaremos, alguien nos va a ver y descubrir lo geniales que somos y de repente seremos multimillonarias y causaremos envidia a todxs lxs demás. Qué mierda el haber crecido viendo Mi Pequeña Rebelde, La Usurparoda, María la de la Villa o X. Entonces, ¿no se hace obvio que nos va a costar salir de todo ésto? Aunque no hayamos consumido esos productos en nuestros hogares, indirectamente tragábamos todos esos cuentos.. en la escuela, en los barrios, en el noticiero, en la vida. El compañero de mi hermana suele decir "todo es culpa del capitalismo" y nos reímos, pero es cierto. Nos condicionaron hasta la competencia ridícula que creamos entre las chicas por el premio mayor que resulta ser un pene. Horror.

Personalmente, fui la peor en cuanto a los celos, la propiedad y hablar mal de muchas mujeres. AL PEDO. Esos comentarios salían de inseguridades absurdas, y esos sentimientos de superioridad o inferioridad hoy los visibilizo y por fin me siento capaz de batallarlos. Admito mis mil errores, los lamento en cierto nivel.. más por el daño que pude causar y causé a mucha gente, en otro nivel no los lamento; tal vez necesitaba ser una tonta para hoy entender que fui una tonta en el pasado y que ahora puedo cambiar las cosas. Pero de algo estoy segura hoy: cuando ocurra un evento desafortunado en mi vida que involucre a otra mujer, antes de emitir opinión o juzgar (como si fuera que tengo parte, pero admito que termino cayendo en eso) voy a tratar con todo de empatizar con ella. Aunque cueste, y sea lo que fuere. Voy a tratar de ponerme en sus zapatos, y si está en mi alcance o posibilidades, ayudarla.

Foto de un tumblr copado.

Sinceramente, aprendí tanto este último año que pasó. Gracias a mi entorno y un poco de lectura, conocí tanto de mi misma, identifiqué mis dolores, mis conflictos propios y los conflictos atribuidos por los demás.. y ahora estoy tratando de soltar. Esa es la palabra. SOLTAR. Creo que es la más dura de las batallas, replantearse todos los vínculos, empatizar con las personas y aceptar que una no es perfecta y que tampoco lo son lxs demás. Es cuestión de conocerse, aceptarse, saber hasta qué punto puede una aguantar ciertas cosas y cuando abrirse, o cuando explotar. La filósofía dice "conócete a ti misma" y suena tan sencillo, pero no lo es.

Desde mi perspectiva y mi proceso de feminista que voy construyendo, alimentándome de afinidades y tratando de no limitar, existe una clara mezcla de sentimientos embotellados hace demasiado tiempo, por muchas cosas y muchas personas. Ahora, paso el día a día intentando combinar mis emociones con lo racional, matando y censurando con elementos circunstanciales mi ansiedad, tratando de combartir las contradicciones con las que cargo. Pero no es tan difícil entender qué quiero para mi y qué quiero para mis amigas. Mi deseo más anhelado, por más cursi sea, es encontrarnos. Encontrarme a mi libre y feliz, encontrarlas a mis amigas empoderadas, fuertes, con ganas de pelearla y combatir al patriarcado, a sus sequelas y a los dolores, aguantándonos entre todas y mimándonos, expandiendo nuestros horizontes delimitados por el sistema patriarcal y atacando la mala onda con paciencia y comprensión. Creo que así, tal vez en algún momento no muy lejano, abrazaremos juntas a la felicidad que como una luz brujeril va creciendo a medida que nosotras las mujeres nos empezamos a amar.  

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