El doloroso sartenazo: Familia y diferencias

Sé que no he de ser la única a la que le pasan estas cosas.. pero me doy cuenta que últimamente la conversa entre mi familia gira en torno a los estados de salud de todxs. Obvio, es lo primordial y después de vivir unos cuantos episodios de mierda nos preocupamos por las distintas condiciones que existen entre nosotrxs. Peeeero.. tan desconectada me siento de ellxs. Parece ser que viviera en un mundo lejano y un punto nomás se roza con la realidad de mi gente conectada por sangre. ¿Podemos ser tan extraños habiendo compartido tanta intimidad? ¿Seré yo la única a quien le pasa ésto? Aunque me duela, ya no sé cómo conversar con mis hermanos, ya no sé cómo sobrevivir a las mismas líneas de que si estoy más gorda o más flaca, o si probé tal o cual cosa, o si tengo pareja, o si compré algo nuevo, o a las comparaciones eternas con resultados atroces entre vidas totalmente diferentes. Digo atroces porque el sólo pensar en ciertas oraciones me causa un juku'a y duele la reminiscencia con nombre y rostro.

Siempre fui super sensible y tengo este maldito don de escribir mis pensamientos.. Pero recién ahora me doy cuenta de que estuve mucho tiempo en "modo la pobrecita" porque mi familia me puso ahí y yo acepté nomás el lugar sin protestar porque era más fácil o cómodo. Tengo veintisiempre, no tengo todavía títulos universitarios, no tuve una pareja (ante ellxs) estable y sé que no están de acuerdo con varias prácticas de mi vida. Pero es mi vida, toda mía y cada experiencia es una perla o una aguja en mi archivo de recuerdos. ¿Y qué pasa entonces? ¿Qué se hace así? ¿Se embotella una por el bien los otros, se calla o se crean agotadores momentos incómodos? ¿Hasta dónde llega ésto? ¿Será que la madurez familiar se trata de fingir por algo que alguna vez fue pero ya no es? Todo bien con la diversidad entre las personalidades y carácteres, pero ¿en qué momento renuncié a tantas partes de mi ser por una supuesta armonía? Cuando una se cuestiona absolutamente todo y pretende cambiar, se hace difícil tolerar ciertos prejuicios y sinceramente, le cansa a una preservar la paz y tranquilidad familiar. 



Mi familia es como cualquier otra. Algún tiempo atrás pensé que éramos diferentes bien pero.. no. El sistema patriarcal machista y conservador se condensó en la mesa familiar de los domingos y unos ácidos comentarios entre chistes y ofensas. Pasa en las mejores familias, y pasa en mi hogar. Eso si, debatimos y discutimos, y espero que algún día pase de ahí. Después entran las excusas de 'eran otros tiempos' o 'nos vemos cada tanto y vamos na a pasar bien'. Lastimosamente debo desatar algunos nudos y soltarlos, y dejar a los hilos libres al aire para ver hacia dónde van, o sino no aguanto.

Duele nomás y me frustra de alguna manera. Pero creo que a esta altura entiendo que el capitalismo patriarcal nos modificó tanto nuestra existencia y afectó nuestros vínculos que debemos ceder ante ciertas cosas para llevarnos bien. Lo personal es político. La moral tiende a ser subjetiva, y hasta el arte en lo personal se juzga. Críticas aqui, críticas allá y nudos en la garganta sin poder decir nada. No es así el tema, hay que conflictuarse todito, pelearse hasta las lágrimas y llegar a lo básico.. al amor. Y ahí tal vez vemos cuánto podemos poner de nuestra parte y cuánto recibir de los demás.   

'Cada familia es un mundo', dicho popular. Me siento tan lejos de 'los míos' que 'los míos' en realidad son aquellxs locxs a lxs que en mi casa juzgarían. Pero el amor borra los comentarios, borra la rabia, y me aguanto todo mientras ellos me aguantan toda. Y nos aguantamos y nos abrazamos y nos gritamos.. y al final del día estamos juntxs, con todos nuestros bardos sentados en la mesa silenciosos mientras compartimos un vino o unas canciones en la guitarra. ¿Y no se trata pio de eso? Ese barco que es la vida, quién lleva el timón y lxs tripulantes.. a todxs nos agarra mal de barco. Pero hay que seguir el viaje hasta el final, sin ahogarse. 



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