Relaciones desechables: El uso de la otra persona y la tesis de mierda.

La verdad es que no tengo idea de cómo empezar a escribir sobre un tema taboo en mi mente (hasta yo me censuro) por lo doloroso y denso que es haber vivido ésto.. pero una vez más, debo compartirles una historia para que por lo menos un segundo piensen en lo enferma que está la sociedad y cómo podemos cambiarla, un poco aunque sea.

Hace unos pocos años, decidí ir de viajecito a un fantástico y lejano lugar. Una ciudad diferente, con una cultura inclusiva y diversa y rodeada de personas geniales. Este viaje, lo realizé con fines de ver a Julio; un amigo de infancia/pubertad al que amaba con el alma y con el que nunca dejé de contactar. Por lo que nos enviabámos vía internet y lo observaba (stalkeaba) en sus redes sociales, me di cuenta de que iba por un camino que a mi me parece maravilloso cuando se tiene un don de gente y ganas de curar los males compartidos y cómo combatirlos. Este chico, metido en el área de las Ciencias Sociales, con un oído musical afín al mío y con una apariencia bastante agradable a los ojos me había invitado a pasar unas semanas con él y sus amigxs, un grupo de gente amorosa y "open minded". Llegué a destino. Julio se mostraba como el anfitrión perfecto y su departamento era acogedor y espacioso a la vez. "A disfrutar se ha dicho" pensé.

Pasados unos días de recorrer la ciudad y visitar los lugares turísticos clave, Julio me comenta que está escribiendo su tesis sobre estudios latinoamericanos y la transición de las sociedades latinas, específicamente sobre los modos de producción. Tema interesante pero al que dí cero atención porque no fui a estudiar, fui a farrear y no quería ni discutir sobre temas técnicos. Mi plan inicial era el de quedarme 3 semanas, lo que se extendió a 35 días más o menos, y en una oportunidad peculiar porque ya pasaron unos días, Julio -como buen anfitrión- organiza una fiesta de bienvenida para mi y otrxs amigxs que sucedió el segundo fin de semana de nuestra estadía. Fue hermosa la noche.. y yo, fui a dormir con Julio entre tragos y bailes sensuales. Nos disfrutamos toda la noche y empezó el romance veraniego entre nuestras piernas y pieles. Pasé tan lindo con él. Entre risas, fiestas, tragos, gente diferente y el mar acompañándonos. Nos amamos plena y libremente, tal vez porque la fecha de caducidad estaba puesta y ello anulaba conversaciones dolorosas e incómodas.

Ya de vuelta, me escribe un amigo suyo solicitando mi amistad y expresando su necesidad urgente de conversar, aunque sea por Skype. Era un chico amable, compañero de la universidad de mi amigo y hasta donde sabía, compañero suyo de tesis. La tesis, a la que yo ignoré durante mi tiempo allí, se denominaba Secuencia Didáctica y el Problema de la Obesidad desde un Análisis a la Educación Paraguaya, o algo parecido. Pablo, a medida que nota mi ansiedad, va explicándome cómo Julio iba relacionando mi realidad corporal con la idiosincracia paraguaya y cómo todo tenía sentido... Somos personas grasosas comiendo cosas grasientas. Nuestro anhelo es vivir el sueño americano y demás pendejadas. Este chico incluso me comentó qué dudas personales y metafísicas me surgían en los momentos de intimidad y que incluso hacía comentarios sobre el bullying entre lxs niñxs y cómo estadísticamente todo calzaba con mi ser presente. Básicamente, fui un dato importante en su investigación. Ni siquiera una variable. Fui un número estadístico. Aparte de eso, se le escapa (porque igual actuaba de protector y honorífico cumplidor del código entre machos) cómo Julio relata a sus amigxs con lujo de detalles cada encuentro íntimo que vivimos en el viaje.. que "si bien la pasaba bien sólo quería que termine para dormir cómodo, porque eso sí, su cuerpo de gorda es una perfecta almohada."




Sinceramente, chicxs, hay veces en las que escribo o pronuncio las cosas que viví y no las puedo creer. Recién ahora tecleando estas líneas me doy cuenta de la exposición a la pendejada que tuve (tengo) y no entiendo cómo estoy parada en este plano existencial y tiempo convergentes con fortaleza. En fin. Cuando decido encarar a mi amigo vía Skype, admite todo y dice que Paulo es un maricón porque terminó diciéndome esas cosas. Hasta ahora no sé porqué el otro muchacho me contó todo, me había dicho que se dio cuenta de que Julio era un idiota y que yo era demasiado buena onda como para dejar que me pase eso o algo así. Es un punto de la historia que nunca cerré.

Pero, el fin del relato no es Julio ni lo que pasó entre nosotrxs. El punto de la historia es pedir por favor a las personas que leen que no sean egoístas con los demás y que siempre siempre tengan en cuenta las consecuencias de los actos erótico-afectivos. Ya me pasó que amantes admitieron que se acostaron conmigo para saber "qué se siente estar con una gorda". Ya me pasó que tuve que bancar el proceso a minas que se abrían el camino a la lesbiandad de sus seres sexuales. Tenemos que dejar de tratar a las personas como eternos experimentos. TENEMOS QUE SER SABIOS Y RESPONSABLES para no ir todxs al congo belga. Tal vez si Julio insistía, yo hubiera ayudádole con su tesis sin terminar sintiéndome un objeto de estudio o una variable estadística más y simplemente iba a responder a sus preguntas. Y sobre el sexo, no es que le apuntaba un arma a la cabeza para que lo hagamos, ese fue el actuar el discurso de macho que se come a todas, no más. 

Una amiga me dijo hace poco que tal vez todxs somos experimento de alguien de alguna manera. Sí, admito la idea y trato de hacer las paces con ella. Pero que seamos experimentos del amor, o del sexo, experimentemos nuevas formas de relacionamiento, seamos experimentos de la comunicación y de la transparencia. Tal vez Julio me armó la película de Hollywood porque yo le encaré desde una perspectiva romántica, -y aunque no excuse lo que hizo con la información de nuestra relación- en realidad quería sexo nomás. Tal vez yo quería amar de verdad y me hice la canchera pero la situación se salió de mis manos y todo se fue a la mierda. No hubiera sido la primera ni única vez. 

A esta altura de mi vida, lo único que puedo asegurar es que guardarse los sentimientos y las cosas incómodas MATAN los vínculos. Dejemos de usar a las personas, y aunque las relaciones -generalmente- funcionan de a dos, seamos claros y firmes si notamos que el otro o la otra está en otra sintonía. Tal vez se disipen dudas al conversar. Tal vez se construya amor al batallar. Pero siempre claros. Siempre con buenas intenciones. Siempre con responsabilidad. El rechazo muchas veces puede ser un favor para ambxs, y así mismo, la aceptación delx otrx y la invitación a nuestros universos correspondientes no deben tomarse a la ligera. Demasiada mierda ya hay en el mundo como para andar hiriéndonos. Demasiado plástico hay en la tierra para tratar a los humanos de personas desechables y re-utilizables.

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