El colegio, la iglesia y la obesidad: bullying, burlas y pendejadas


Tal vez esta entrada sea del desagrado de muchas personas, pero mis epifánicos momentos y despertares ideológicos me interpelan a escribirla y contar, una vez más, una historia no tan agradable pero de mucho aprendizaje. Esta vez le toca a la adolescencia y a la época del colegio, y la iglesia post-sanjo, al bullying sufrido por ser la gorda del grupo y a los mil y un rechazos de parte de mucha gente, y amor de parte de otra. Yo viví los últimos tres años de la secundaria con dolor y momentáneas alegrías. Pero no creo ser la única, la mayoría de mis lectorxs -qué copado y raro decir eso- es del círculo "humano" de sus ambientes. O sea, siempre artistas, lxs que trabajan en ciencias humanas o la gente "rota" que lee lo que me atrevo a escribir, sé que pasó por lo menos un mal momento en la secundaria, si no fueron más.

Durante los tres últimos años de la educación media, realmente no fue tan distinta mi experiencia a las de mis amigxs. Una a los 13 años busca su sentido de pertenencia y quiere encajar, se revelan el yo y el alter ego y una moldea su ser con sueños, personas o la cultura en sí. Morena, con anteojos y rulos, gorda, con acné y pechos prominentes a los 13 años, era una torpe púber tratando de pertenecer a mis pares en el Apostólico. Sinceramente, el bullying de mis compañeritxs me lastimó hondo en el alma. Yo trataba de caerle bien a los chiquis y "ser cool", pero nada era suficiente nunca para que dejen de hacer chistes sobre mi peso o mi color. Lxs niñxs son crueles, lxs adolescentes más aún.

Recuerdo que una de las bromas que más me molestaba era la de hacer como una ola cuando me sentaba en el pupitre. Yo me sentaba, y el impacto de mi peso movía el suelo y mis compañerxs saltaban en sus sillas burlándose. Llegué al punto de atajarme la orina por no ir al baño y volver al curso a sentarme y que mi "sentata" moleste a los demás. Todos los días de clases durante el 7mo, 8vo y 9no viví esa broma. Tal vez reía con ellxs, pero les aseguro que si reía era para no llorar y darles otro motivo de burla.
Mi mejor amiga hoy día, en ese entonces era una rellenita despeinada larguirucha y un poco malhumorada, como la mayoría de lxs chi. Le decían fea, puta, argelada o lo que sea porque no estuvo con nosotros desde el principio. Le cantaban cancioncitas crueles pero ella bailaba con ellos, a pesar de que le dolía en el alma lo que lxs compas vitoreaban. Sorpresa unos años después, los chicos más crueles con ella confesaron un amor infantil por su persona de 13 o 14 años.. y una vez más el patrón machitroll patriarcal se repitió perfectamente: tratale mal a la chica que te gusta y pensará en vos. Pensó en ellos, pero mal. Hoy, por suerte superó -superamos- todas las heridas de esos momentos y somos mujeronas entendidas. Aunque costó. Dolió. Pero aparte del bullying y las cotidianidades adolescénticas, voy a contarles dos historias.

La primera: primer año, primer enamoramiento, primer corazón roto y primera manipulación emocional-psicológica de parte de la persona que causó lo anterior. Para darles un poco de contexto, yo era de las chicas que se llevaban mejor con los chicos porque así era y punto, y tenía mi par, no niña, pero niño. Este niño, moreno, pequeño y napoleónicamente prepotente, era gay. Es gay. En su momento, me pidió proteger su identidad sexual que tan noblemente me fue revelada cuando la mía emergió, y les prometo, que lo hice todo. Todo lo que estuvo a mi alcance por proteger su sexualidad, yo lo hice. Lo hice por amor, obviamente estaba re-contra enganchada con su pequeño ser y le convenía que una chica "esté por él" para seguir con la fachada de su ridícula heterosexualidad del momento. Lamento ofenderles con mis expresiones, recuerden que al escribir también hago catarsis. Este chico tenía dos caras. Una para el mundo y una para él y sus elegidxs. Conmigo era libre, comentábamos sobre los chicos, nos escapábamos por las tardes a los shoppings y tiendas para vichear ropa o gente, reíamos, y hablábamos del futuro con tanta soltura que realmente me hizo pensar que me quería. Obviamente supe que no iba a llenar su corazón joven con mi vagina y mi femeneidad, pero lo amaba desde el fondo de mi alma. Sufría con él sus pesares y miedos, sufría cuando pensaba en cómo reaccionarían nuestrxs compas o su madre o hermano al destaparse la queen que llevaba dentro. Debo contarles que él me usó, recicló y re-utilizó cuantas veces quiso. Primero, era uno de los principales participantes de las miles de bromas que los otros compas me vivían, sabía de mis sentimientos de amor y los pisoteaba, negando a los demás que éramos más que amigos sin llegar a ser otra cosa. Se burlaba de mí con malicia y yo me quebraba por dentro. El primer año fue horrible, gracias a Giuliano y sus secuaces. Me alegra saber hoy que es abiertamente -y aparentemente- feliz en su vida, y gay, siempre. Pero no me olvido de ese dolor, un dolor vivido por ser, literalmente, muy buena con él. Nunca me voy a olvidar de su cara de burla cuando quise participar de un baile durante las elecciones estudiantiles, un rostro lleno de supuesta superioridad estética y unas melodías cruentas de lástima y empatía a la vez. No sé, esa teoría de olvidar el pasado funciona sólo cuando encontras la paz en las expresiones o gritos, u obras, o entradas de blog. No olvido porque dolió, pero recuerdo para continuar, para aprender, para amar y ser empática con la gente infeliz consigo, esa gente simplemente perdida.

Segundo año, otro dolor de cabeza y una de las cicatrices más gruesas de mi alma. Me hice amiga del peor. Un chico problema que escuchaba buena música y disfrutaba con mucho ahínco de la calentoneada adolescéntica. Un outsider que entró al colegio en el primer año y tenía el peor historial de disciplina. Perfecto para ser mi amigo. Suspiro. No puedo evitar suspirar y que todo eso esté cargado de recuerdos, de eventos y de... vida.

Este chico en cuestión, a quien no nombraré pero del que la mayoría sabe, vive hasta hoy cerca de mi casa, en San Lodenso. Pasé con él el colegio, el año sabático post-secundaria y una confusión espiritual que no fue poca cosa. En aquel entonces desarrollamos una amistad tan natural, pero dentro mío se fue tornando amor. No sé si dentro suyo, pero estoy segura de que de alguna u otra forma, me quiso. Existía una dependencia entre nuestros seres tan absurdamente gentil, que casi todo lo hacíamos juntos. Había sido él sentía vergüenza de la intensidad de mi amor, por que si es cierto que era bastante absorbente, tan certero es que te ahorcan solamente cuando permitís que alguien te ponga la piola por el cuello o te sujetan todas extremidades. Nada de eso pasó. La tragedia adolescente imperdonable se dio una tarde, gracias a los mensajes de texto y algo llamado michimi de aquella época.

Esa tarde del mensajeo la tengo impregnada en mi memoria, y si bien era frágil cuando sucedió, hoy día entiendo que todo dependía del sistema político económico en el que vivimos, de la doble moral religiosa y el consumismo barato aplicado en la más irónica de las sociedades, una sociedad llena de gorditas morenas de cabello negro y encurvadas soñando por el tinte platinado y un fondo habilitado para pagar la liposucción. Lastimosamente, yo tuve que ser la protagonista de esa batallaa, pero poderosamente, hoy escribo sobre ello a ver si a alguien le hace pensar por lo menos UN minuto sobre la presión estética
o la falta de amor que vivimos lxs paraguayxs y la guerra que nos queda a algunas declarar contra el sistema.

-Belu, tengo que confesarte algo (parafraseando)
-Si, decime gordi
-Creo que me estoy enamorando de vos

Con el corazón a mil y rebosante de alegría, pienso como 5 minutos en cómo responder a ese mensaje.. ese mensaje tan esperado y añorado, tan soñado por mi ingenua persona, tan lleno de felicidad para mi, impensable e inalcanzable sueño de ser amada por mi par, y quién mejor que mi mejor amigo..

-Yo también
-Jajajajajaja! Sabía que tenía razón! Qué pio voy a enamorarme de vos si sos una fea! Me dijo luego EQUIS que estabas re caliente por mi.

Yo no sé cómo explicarles cuánto me vulnerabiliza este tema. No sé si van a entender la magnitud de ese evento en mi vida, y no sé si él va a aceptar alguna vez que fue ese ser protagonista de una película de horror en la vida de su gorda ex amiga. Si fuera al revés, me mentiría a mi misma y diría que pronunciar esas palabras fue impensable, pero no, no fue al revés. Eso pasó y me lastimó como pocas cosas lo hicieron en la vida. Antes de seguir con la historia, quiero decirles que todas mis entradas tienen fines distintos pero a la vez el mismo: reflexionar sobre nuestras acciones pasadas y aprender de ellas. Por qué es importante eso? Porque necesitamos plantar semillas sanas en los más peques, necesitamos saber que las flores pueden morir, pero con amor y paciencia y re-educación, pueden volver a florecer capullos con colores impensablemente bellos. Con reflexión, con empatía y paciencia, tenemos que enseñarnos lxs unxs a lxs otrxs a cuidarnos.

Volviendo al tema. Fuimos amigos luego de un tiempo de silencio entre ambos, tiempo en el que asumí mis sentimientos y le perseguía "disimuladamente" a person. Todos ya sabían de mi querer, pero un grupo pequeño supo cómo fue revelado, y se burlaron. Esa burda risa, esa burda mirada y esa malicia arraigada en la superioridad nacida de la tragedia del otro, eso es lo que molesta. Aparte del tema en sí, el ataque a la dignidad es lo que cala hondo en las almas. Estúpidamente, en vez de alejarme de esa gente me acerqué a ellos creyendo que ya pasó lo peor y que ya no era el punto a ser cuestionado.

Terminamos el colegio, tomé un año de viajes y decisiones, ellos se esparcieron y yo volví a ser su amiga; para ese entonces él se metió a la fe cristiana evangélica y era una renovada persona llena de buenas obras y sanos pensamientos. Sinceramente, me arrastró a eso. Me costó muchísimo entender que entré a ese desquiciado lugar solamente por mi afán de conquistarle, y cuando me di cuenta de que estaba muy metida en el baile, me asusté y bailé con ellos. La experiencia del colegio repetida con otros protagonistas.

Y de vuelta era yo la loca. De repente, la dependencia se volvió a presentar entre nuestras dos confusas personas, y volví a ser yo la burlada, lastimada y negada. Tan extranjera me sentía a esa tierra, que todos los días luchaba por convencerme de que era parte del jardín. Ese árbol torcido, con experiencias locas y alucinaciones brindadas por el resto, esa era yo. Era la rara. La que no pertenecía. El objeto de pena y lástima de los demás y la duda eternas de todas mis experiencias. Dudaban de mis experiencias porque no era admisible para ellxs vivir de esa forma, vivir libremente y moldearte a la vez. Ahora entiendo por
qué para ellos era tan extraño que alguien como yo viviese todo lo que clamó vivir. Impensable era que una gorda fea que da pena conquiste lugares que el valiente príncipe churro y santo o la virginal doncella no pueden. Llegaron incluso a cuestionar el estado de salud de mi padre, que acabose de operar entre una de las confusas temporadas de cambios en mi vida mientras ellos clamaban que inventaba yo esas realidades para llamar la atención del grupo. Sé que si leen jamás se atribuirán las miles de veces en las que me pusieron en telas de juicio. Que dudaron y se burlaron. Tan lavadas están sus mentes que creen que lo del pasado pisado. Ja! Pasado pisado.. pero jamás olvidado.

Pasamos entonces a otro tono... por qué diantres me sentía mal conmigo misma en esos lugares? Me sentía mal porque creía lo que ellos me atribuían. Solamente después de empoderarme de mi vida, quebrar yugos sociales/políticos/religiosos/estructurales y comprender que soy mía, ni de mis padres, ni de dios ni de las amistades, solamente así dejé de sentirme mal y pude continuar. Qué tienen en común esas personas, quienes se atribuyen títulos de jueces o juezas en un eterno tribunal? Mucho después de analizar con detención mi entorno, mi vida, el impacto de la estructura en el proceso de socialización, la doble moral cristiana arraigada en el "peque ahora, pague después", descubrí que esas personas tienen en común el vacío que causa la falta de identidad propia, que les obliga a ser hipócritas y pisotear a los demás juzgándonos siempre como si fuera que la vida del resto del mundo influye en sus decisiones personales o provoca una alteración de la cómoda y enferma sociedad, como si fuera que todos los demás somos casos de caridad a ser rescatadxs y ellxs poseen la verdad. Me da pena el patrón que se sigue repitiendo, el bullying que perpetuamos al burlarnos de realidades ajenas, mientras nuestra casa quiebra por dentro o vivimos densidades. La falta de empatía de esas personas, eso es lo que sigue alimentando lo enfermo de la sociedad. Reírnos al decir "gorda, gorda, comé torta con tu hermana la gordota". "Ese fulano es un putaso" "A mengana le mete los cuernos el marido con la vecina, pobre idiota". "Mengano es un fracasado, perdió toda su plata en un mal negocio, tenía luego cara de gil". Y nos reímos tan livianamente, como si fuera que no hablamos de una vida sino una novela lejana y ajena a nosotrxs.. somos unxs hipócritas. Hay que sacarse la careta y reflexionar sobre nuestras acciones. Todxs debemos hacerlo. Tampoco estuve yo exenta de cometer delitos emocionales ni bardos. Los asumo, quiero creer que cambié algo y para bien. Pero ya no me callo, ya no admito hipocresía y mucho menos olvido cada cicatriz que sufrí en el camino para llegar adonde estoy.

Pero, confieso algo. Iba a nombrar a cada una de las personas que me hicieron daño en mi afán de saciar la sed de venganza, pero por lo anterior, decidí hacer las paces mentales con aquellas, en mi cabeza. Sé que saben quiénes son. Sin hablarles, sin buscarles. Pude comprender que todo lo hicieron porque mi gorda revolucionaria e incómoda persona representa algo que ellos nunca poseyeron ni poseerán, y solamente entendiendo que todo lo hicieron en la ignorancia y los malditos dogmas comprendí por
qué era la enemiga.

Simple es, es porque soy libre.
Acepto mis errores, celebro mis victorias y lucho por modificar mis hábitos. No soy perfecta, pero soy libre.
Y ellos nunca lo serán..

a no ser que abran los ojos y se acepten así, tal cual fueron, cultivando quiénes son y cosechando un lindo serán.


Comentarios

  1. Yo pensé que lo que había pasado en el colegio ya lo había olvidado, al leer este escrito me doy cuenta que aún me duelen las palabras de mis compañeros, sus burlas, y que me hicieron pensar y llorar por las noches, hoy los veo como un rasguño dentro de mí, pero no es pasado pisado realemente. Habría que ver la manera de que los niños y adolescentes aprendan a no hacer esto, lastimar a un indefenso que solo quiere estar tranquilo! Gracias por recordarme ese dolor para darme cuenta de que las personas en la adolescencia son mas dolorosas que en la adultez

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es importante cultivar amor, gentileza y empatía. Está en nuestras manos.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Aquello que pasa cuando nos agarramos de las manos.-

Por qué paro el 8M, lo que me enseña el feminismo (todos los días)

Lo violento del CALLADO NOMÁS y el miedo al chisme como herramienta de control machista