La grieta, aquello que perdí y la 2da vez que me violaron.-

Como es bien sabido, hay momentos clave en la vida de toda persona. Momentos en los que todo cambia para siempre, momentos de felicidad explosiva, momentos de decisiones definitorias, y también, momentos de dolor inaguantable. Esta entrada del blog no será feliz, ni definitoria. Será catárquica.

El otro día, uno de aquellos en los que llovía serenamente mientras yo leía un libro gris para acompañar el ambiente, sentí una repentina presión dolorosa en el pecho. No me pasaba nada 'médicamente' detectable, ni tuve un mal día. Era una presión que emanaba de mi alma, una presión que subió a mi faringe, se convirtió en un nudo y desde ese entonces no estoy pudiendo entablar conversación no superficial con nadie. Era la fecha. Era una fecha horrible y mi mente no se acordó, pero si mi cuerpo.

Hace algunos años que se sienten como siglos aparte, desperté en una ciudad desconocida al lado de un hombre extraño y con un malestar horripilante. La noche anterior a ese despertar, me drogué con todo lo que estuviera a mi alcance y traté de llenar un vacío existencial con una noche salvaje y divertida. La verdad es que esa noche fue una de las más horrendas de mi vida.
Estaba en un concierto de x banda en un antro de mala muerte en el centro, y no estaba nada bien. Estaba sola, con mucha droga encima y con muchísimas dudas existenciales sobre el valor de mi persona como mujer y mi garchabilidad como gorda. En el concierto, me hice "amiga" de un grupo de 3 tipos muchísimo mayores que yo, e ingenuamente caí en su trampa. Aparte de beber alcohol, consumir cocaína, pastillas y dos cartones de ácido lisérgico, estos señores me durmieron con disomnilan en cantidades industriales mezclado en mi bebida y abusaron de todas maneras de mi persona.

Cuando desperté, casi 15 horas después de las farras, tenía moretones en el rostro, sangre en la nariz y labios, estaba desnuda y acostada al lado de un hombre con un hedor horrible y como 6 o 7 sobres de condones abiertos alrededor (Agradezco esos condones con el alma). Traté de levantarme pero mi cabeza era insostenible, las piernas me temblaban y sentí el ano adolorido. Y entonces lo supe. Estaba en un lugar totalmente desconocido, acababa de ser violada, y me sentí indefensa y vulnerable por segunda vez. Todos los que habitaban o perdían en esa casa de espanto estaban dormidos, y todos eran hombres. Yo estaba en el segundo piso, junté fuerzas y me levanté. La imagen se hacía más horrible a medida que recuperaba la lucidez y bajaba las escaleras. Toda mi ropa y pertenencias estaban desparramadas por la casa, juntando mis documentos, un poco de plata y ropa de subsistencia, salí del lugar sin hacer ruido y como si nada hubiera pasado. Caminé como 17 cuadras hasta darme cuenta de que estaba en J.A. Saldívar y necesitaba caminar mucho más para tomar un bus y repararme en el camino para llegar a casa. Llegué, me bañé, y fui al hospital. No pude explicar lo que pasaba, por lo que la enfermera asumió que fui golpeada y violada por mi marido y no me hizo demasiadas preguntas. No me fisuré el ano pero si tuve daños vaginales fuertes. Tenía rasguñadas las paredes vaginales y se sentía como que hervía ahi adentro. Me mediqué, hice un tratamiento y seguí con mi vida. Traté de olvidarlo.

Son como dos las personas a las que les conté ésto, no me atrevía a decir nada porque no podía creer que esa persona era yo y que fui tan ingenua y estúpida como para drogarme, y que la gente es tan mierda que en vez de ignorar o ayudar a una persona en esas condiciones, abusen de ella. Fue mi segunda violación. La primera fue en pleno día, en un autobús y a punta de arma de fuego. También fue la segunda vez que sentía que perdía algo que hasta hoy día no sé qué es. Tal vez sea un sentido de autonomía, o libertad, o dignidad, o identidad. Vaya a saber qué, pero de que ese día, y la vez anterior, y tres veces posteriores lo sentí de nuevo, es cierto.

La tercera vez que perdí ese "algo" fue cuando mi padre subió las escaleras de mi casa y se desplomó en mis brazos diciéndome que mi madre se había ido. "SE NOS FUE", dijo; y con eso, la grieta apenas reparada se partió mucho más y algo punzante caló hondo mi alma. Sobre la muerte: es mentira que el tiempo cura el dolor, es mentira que todo estará bien a la larga. Lo que si es cierto es que una hace espacio y convive con esas realidades. Aprende a cargar con mochilas invisibles con las que todos caminamos y están llenas de recuerdos de nuestras personas o aprendizajes o eventos de mierda. Esa fue la tercera vez que supe lo que significaba la insoportable levedad del ser, desde una perspectiva distinta a la de su origen. La tercera vez que me perdí o que algo se me arrebató sin previo aviso.

La cuarta, obviamente, es un desamor y mi corazón roto. El escultor tiene nombre y anda por ahi en el mundo sin saber que fue así de trascendente en la vida de alguien. Pero yo, con sólo pensar en él, siento que la grieta se desgarra aún más y en eso se pierde mi alma. Bicicletas, ukeleles, jäggermeisters, el basketball y la palabra "tal vez" funcionan como un mal guiado cincel trabajando en esa fisura en lo que es la escultura de mi vida cada vez que los veo. Sigo trabajando en olvidar (le/eso) y volver a creer en las personas.

Por último, por lo menos hasta ahora, están los cambios bruscos a los cuales me sometió la vida y también las decisiones extrínsecas a mi ser tomadas por personas del núcleo directo. La demencia senil de mi Abuelita, la ramificación débil de mi identidad nacida en las relaciones difíciles que tengo con mis hermanos, la vida universitaria sobrecargada y contradictoriamente mediocre, y sobre todo.. el cristal que se rompe cuando se cruza la brecha de "sigo en la boludez" a lo "de responsabilidades adultas y cuánto de mi ser pendejo se conserva en ésto". Ese cristal, ese "mis padres eran superhéroes intachables", mi familia "la mejor del mundo" y "fui feliz en mi infancia.." verdades incompletas o mentiras a medias. Y la grieta, abriéndose más y más.

Creo que los adultos mienten a los niños cuando crean imágenes vacías de vidas perfectas. Creo que evitar hablar de cosas "incómodas" como el sexo sobre-erotizado, la violación, la hipocresía, la violencia, el abuso, la mala convivencia, la infidelidad, las drogas, las cagadas que una hizo o las mierdas que vivió es lo que empeora todo. El ciclo de sociedad enferma se perpetúa con esas mentiras blancas. No hay que negar que la mierda existe, no hay que maquillarla y seguir mintiendo. Pero tampoco hay que ver solamente lo negativo.

Y al final, lo bueno de mi realidad justamente son las personas que me rodean ahora. Adri, desde Villa Rica. Alex, Liza, Gabs e Isao, en el ISL. Anahí, Pao, Abue y Dardo, en casa. Patrick, mimándome, flotando en el universo y apareciendo cuando podemos. Y Josefina. Siempre Jose, o Goze. Mi muñeca y compañera de batallas y vida, mi hija de amor y de pequeñas broncas de convivencia. Luis, mi sobrino/hijo que es un corazón con patas que me hace reír. Las chiquis feroces de La Feroz. Pepi y su intensidad. Ruterina y su pasión, y León. Kakaroto y la desnudez del alma, uno de los pocos seres con los que puedo ser yo misma y sentir que no me juzga. Mis profes de Literatura. La gente amable desinteresada. Mis gatos, 2 hijos y 2 sobrinos de 4 patas. Mis libros de poesía, política, filosofía. Gritar en los escritos. Una birra después de un largo día. Y la capacidad de vivirlo todo, sentirlo todo y sobrevivir a todo lo mencionado al principio, la capacidad que implica el levantarse después de tantas caídas.. creo que todo ésto nace de la transparencia. De la verdad.

Los días en los que perdí algo irrecuperable de mi ser, gané algo que no deja de crecer: fortaleza y amor propio. Sin estos ingredientes, imposible seguir. Sin hacer los duelos correspondientes a cada evento, imposible continuar. Pero sobre todo, sin reconocer lo herida, masacrada y miserable que estuvo mi alma en algunas ocasiones, será imposible decir que hoy soy una fuerte y maravillosa guerrera en esta eterna batalla de la existencia.-

Comentarios

  1. "
    Los días en los que perdí algo irrecuperable de mi ser, gané algo que no deja de crecer: fortaleza y amor propio" te quiero mucho guerrera.

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  2. Yo también te quiero, guerrera de colores. :*

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  3. Realmente guerrera como muchas pero sincera como pocas, admiración y abrazo desde la distancia!

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  4. "Los días en los que perdí algo irrecuperable de mi ser, gané algo que no deja de crecer: fortaleza y amor propio". Me marcaste con esta frase. Gracias por compartir tu historia, Belén. Te mando mucho amor desde mi lugar aunque no nos conozcamos :3

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  5. Brutal, magnífica, qué gran capacidad de transmitirte,a vos misma, en cada palabra. Genia.

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  6. Tu valentía y capacidad literaria de expresar y relatar momentos tan duros, dolorosos y violentos, con certeza servirán a muchas. Gracias por brindarte.

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  7. Gracias por leer. Las historias así deben ser útiles para los necesarios cambios de la enferma sociedad..

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  8. Belen, te mando un fuerte abrazo, espero volver a verte pronto para charlar y largarnos unas carcajadas. feroz abrazo.

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  9. Que historia de vida, de lucha y de superacion.... TAN FUERTE!!!
    ME caló hasta los huesos.
    Gracias por compartir.
    Un abrazo y PA DELANTE SIEMPRE!!!

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