De vuelta a casa: Herbalife y una humillación más

Se viene se viene algo fuerte!
Como estuvimos ausentes en estos tiempos, tenemos la obligación de volver con algo magnífico, espléndido e ingueroviable..
Atentis, chiquis,
acá seguimos lxs gordxs, putos, tortas, trans, feminazis, antipatriarcales
ATREVIÉNDONOS A OCUPAR ESPACIOS CON NUESTROS CUERPOS!
Mientras tanto, les dejo esta historia de mi pasado.

Foto robada de un tmblr copado.

Cuando tenía 15 años, andaba mensajeando con un chico cool, de esos atractivos e intelectuales que -aparentemente- la tenían clara a todo. Nuestro proceso fue el de intercambiar varios mensajes de texto al día, conociéndonos más y llamarnos cada vez que el saldo lo permitiese. No nos conocíamos en persona o físicamente en aquel entonces, solamente mensajeábamos... hasta que llegó el día. Era el día de los enamorados, y yo fui a casa de mi mejor amiga para prepararme emocionalmente y embellecer mi cuerpo adolescente.

Nambrena luego. Pasé tres horas haciéndome planchita y maquillándome, mientras mi amiga me daba consejos de cómo conquistar a JP, el chico en cuestión. Fui al lugar toda ilusionada, era una plaza cerca de su casa en la que él solía skatear. La intimidad desarrollada para este momento ya era bastante profunda, la onda era como sellar el amor que nos teníamos con besos y calentoneadas propias de una relación nueva.

LLegué. En sus ojos pude notar lo decepcionado que estaba de mi apariencia física.
Mi alma disimuló lo mejor que pudo, y peor, no encontró defecto alguno en él.
Después de varias explicaciones de que sólo me decía "te amo" como amiga o "quiero hacerte el amor" como amiga, o pedirme explicaciones por mi tamaño o "por qué no le avisé que estaba un poquito gorda", entendí que él jamás iba a sentir lo mismo por mi y con la poca dignidad que pudo sostener mi cabeza, decidí marcharme.

Me siguió escribiendo, y yo seguí enamorándome de JP, a pesar de la forma en la que me hizo sentir. Claro, la idea que tenía en mi cabeza era que yo tenía que disculparme por ser gorda, yo tenía que darle una explicación y no lo hice. No sé cómo, pero él, a los 15 años, me dio el papel de mala mentirosa y manipuladora y yo, sin previo conflicto, lo acepté.

La onda terminó, la amistad terminó, y los mensajes dejaron de llegar. Pero, para que esto pase, tuvo que acontecer el nro 3 por ahi de mi ranking de peladas adolescentes que magullaron mi orgullo. Él tenía 17 años y ya laburaba. Vendía Herbalife con su mamá, para ayudar a la casa y otras cuestiones...

Recibo yo un mensaje gratamente sorprendida de una visita a mi casa suya. No sólo iba a visitarme, sino me traía una sorpresa. No, no era un tarro de Herbalife la sorpresa. Era una balanza y una cinta métrica para medir mi índice de masa corporal. Aparte de haberme humillado, ahí recién descubrí que JP fue re manipulador, porque para que yo diga que si a su venida a casa, me dijo que íbamos a hablar de nuestro futuro, y un futuro amoroso, no amistoso. Que lo que él me traía, iba a cambiar mi vida y que todo lo que estaba mal en mí iba a ser solucionado.

Suerte que tuve el coraje de echarle de mi casa y llorar después de que se vaya. TENÍA 15 AÑOS.
Pero sí, aunque no me crean, tengo embotelladas historias como ésta para destaparlas ahora que entiendo que yo no le debo explicaciones a nadie y que no hay nada malo en mi.
Mi cuerpo es una revolución.
Ser mujer es genial, pero difícil.
Ser una mujer gorda y sobrevivir en esta sociedad, es de valientes.
Como yo.

Comentarios

  1. y entonces la agenda feminazi pretende forzar a aceptarlas como unas ballenas sin depilar y descuidadas pffffff se pasan de optimistas...

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